Repartieron entre sí mis vestidos… # 119

Repartieron entre sí mis vestidos…

Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo.  Entonces dijeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados” (Juan 19:23-24).

El repartimiento de la ropa de Jesús entre los soldados fue otra de las profecías cumplidas en torno a la muerte de Jesús (Salmo 22:8).   Pero también este pasaje nos muestra la evidencia la soberanía de Dios aun en medio de la aparente injusticia humana. Si Dios está en control de todo, entonces nada escapa a sus designios, y este texto es prueba de ellos. Mientras los soldados se pelean por el vestido de Jesús, su cuerpo desnudo está sufriendo por todos nuestros pecadores.

“Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos…”. Este acto de repartirse las pertenencias de los condenados era una costumbre romana. Pero aquel acto simboliza la indiferencia humana ante el sufrimiento de Jesús, pues mientras Él agoniza, los soldados piensan en su propio beneficio. El hecho de dividir la ropa de Jesús reflejaba la cruel humillación a la que fue sometido el Señor.  Los soldados ya estaban acostumbrados a esto.

“Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo”. La túnica sin costura era una prenda especial, probablemente de gran valor por su confección. Este detalle enfatiza la dignidad de Jesús, incluso en su sufrimiento. Por otro lado, el hecho de que fuera de un solo tejido tiene implicaciones simbólicas de unidad e integridad. Algunos ven este detalla de Juan la función de Jesús como sacerdote porque ellos así la usaban.

Respecto a la simboliza de esta prenda, algunos comentaristas del pasado han dicho lo siguiente. Orígenes (185-254 d. C), el teólogo y filosofo cristiano de Alejandría, veía en aquella túnica lo completo de las enseñanzas de Cristo; Cipriano (200-258 d. C), obispo, teólogo y mártir de Cartago (África del Norte), vio en la túnica la unidad de la iglesia; mientras que Cirilo (376-44 d. C), también de Alejandría, vio en la túnica de Jesús su nacimiento virginal.

“No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será”. El hecho de no romper la ropa de Jesús mostraba su valor y belleza, y eso iba acorde con dignidad de Jesús. La ropa de los otros ladrones era cónsona con su vida y oficio: manchada por el pecado.  De esta manera, estos soldados cumplieron la profecía bíblica. Otro aspecto que llama la atención es cómo Dios utiliza incluso actos triviales, como el sorteo, para cumplir Su propósito.

“Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes”. Esta frase conecta directamente el hecho con la profecía del Salmo 22:18. Es la comprobación que nada ocurre por casualidad; todo está bajo el control de Dios. Pero también esta profecía confirma la identidad de Jesús como el Mesías esperado. Entre las profecías concernientes a la muerte de Jesús, esta fue una de las más notorias. Sus vestidos santos fueron despojados y repartidos.

“Y así lo hicieron los soldados”. Esta frase indica que los soldados llevaron a cabo exactamente lo que la profecía anticipaba. Además, esto refuerza la idea de que las acciones humanas, aunque inconscientes, cumplen el plan divino. En su cumplimiento literal se ve la fidelidad de Dios a Su Palabra. Le agrademos a Juan, el testigo ocular, por mostramos cómo los detalles del sufrimiento de Jesús fueron predichos. La crucifixión de Jesús fue totalmente anunciada con anticipación.

 Seguramente muchos se han preguntado a través de la historia, quién fue aquel solado que se ganó el manto, y qué habrá sido de esa prenda sagrada con el tiempo.

¿Qué impresión nos deja la escena de los soldados repartiéndose la ropa de Jesús mientras Él agoniza muriendo, clavado en la cruz?

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