PREPARADOS, VIGILANDO Y TRABAJANDO 

Serie: Certidumbre en Tiempos de Incertidumbre 

Libro de Lucas 

PREPARADOS, VIGILANDO Y TRABAJANDO 

(Lucas 12:35-48) 

Ningún tema de la Biblia resulta tan apasionante para un predicador como la segunda venida de  Cristo. El presente pasaje nos habla de lo que algunos han denominado “vivir con anticipación”.  ¿Sabías que el Nuevo Testamento tiene 260 capítulos y que el regreso de Cristo se menciona al  menos 318 veces? Según esta estadística, en uno de cada veinticinco versículos se hace referencia  al regreso del Señor. Los únicos libros que no mencionan la segunda venida son Gálatas y las  breves cartas de 2 y 3 Juan. ¿Qué nos indica todo esto? Que Jesús vino una vez y volverá de nuevo.  Regresará, y cuando lo haga, debemos estar preparados. Ahora bien, la doctrina de la Segunda  Venida ha suscitado dos posiciones opuestas a lo largo de la historia. Por un lado, está la negación  de este hecho, basada en el argumento de que hace más de dos mil años se ha anunciado su venida  y aún no ha regresado. Este escepticismo ya era conocido y Pedro lo aborda en su segunda carta,  capítulo 3. Por otro lado, está la postura de fijar una fecha para la venida de Cristo. Las dos más  conocidas son la de William Miller, quien predijo el regreso de Cristo en 1844, sin que ocurriera,  y la de Harold Camping, quien anunció que Cristo vendría el 21 de mayo de 2011, lo cual tampoco  sucedió. Esto se debe a que nadie puede predecir este acontecimiento en el calendario. Quienes lo  han intentado se exponen a ser considerados falsos profetas según la ley judía (Deuteronomio  18:20-22). Sin embargo Jesús sí que Él vendrá otra vez. Observa que Jesús habló de lámparas  encendidas, siervos vigilantes y de las vigilias de la medianoche, donde se requiere estar  despiertos. De ahí nuestro tema: Preparados, Vigilando y Esperando. ¿En qué consiste esto? 

  1. LA VENIDA DE CRISTO DEMANDA ESTAR PREPARADOS 
  2. Preparados con el vestido arremangado v. 35ª. “Ceñidos vuestros lomos” era una imagen típica  de la época de Jesús. Otra versión dice: “Estad siempre vestidos de modo que estéis preparados  para la acción”. Los hombres no llevaban pantalones como los de hoy, sino una túnica larga y  suelta. Si tenían que salir corriendo, la túnica se convertía en un estorbo. No es fácil correr con una  túnica cubriendo todo el cuerpo; por eso, la figura consiste en atarse la ropa suelta a la cintura,  dejando las piernas libres para moverse. La imagen de los atletas corriendo con poca ropa sería la  más adecuada. Cuando Jesús utiliza esta expresión en el contexto de su segunda venida, nos está  diciendo: “Preparaos para salir”. Hay dos ilustraciones que ayudan a entender esto: una es cuando  el ángel le dijo a Lot que estuvieran listos y salieran rápidamente ante el juicio sobre Sodoma.  Todos corrieron, pero la mujer de Lot se detuvo y quedó convertida en estatua de sal (Génesis  19:15-26). La otra es la de Hebreos 12:1-2, donde se nos exhorta a “despojarnos” de todo peso  para correr, puestos los ojos en Jesús. Ningún acontecimiento requiere estar tan preparados como  la segunda venida. ¿Pensaste al despertar en la segunda venida?
  3. Preparados con la lámpara encendida v. 35b. En tiempos de Jesús, la noche era verdaderamente  oscura. No existía el alumbrado eléctrico como ahora, ni luces de emergencia. Por tanto, si querías  hacer algo de noche, debías estar preparado. Cada familia debía comprar aceite para las lámparas  con antelación y asegurarse de tener suficiente para toda la noche. Antes de la llegada de la  electricidad, las lámparas de queroseno eran comunes en los campos. Jesús habló de esta  preparación en la parábola de las “diez vírgenes” (Mateo 25:1-13), quienes debían esperar al  esposo despiertas. La actitud de cinco de ellas, llamadas “insensatas”, muestra la falta de  responsabilidad al no llevar aceite suficiente para sus lámparas. El texto dice: “Las insensatas,  tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite…” (v. 3). Y así ocurrió; en la narración, se dice  que como el esposo tardaba en llegar, todas cabecearon y se durmieron. En la expectativa de la  segunda venida de Cristo, la lámpara no debe apagarse. Como nadie sabe a qué hora vendrá Cristo,  procuremos tener suficiente aceite para que nunca se apague. 
  4. Preparados para abrir la puerta v. 36. Ahora el Señor utiliza la figura del “portero”, el hombre  que está atento para abrir la puerta cuando llegue el esposo de la fiesta de bodas. Si juntamos las  imágenes anteriores, vemos que estos siervos esperan el regreso de su señor con las ropas recogidas  y las lámparas encendidas. Lo primero que el Señor resalta es que estos siervos no están dormidos,  sino que cumplen con su deber; esto es lo que se espera de los siervos fieles, que nunca se duerman  en el trabajo. Estos siervos se comparan únicamente con el soldado que permanece de pie toda la  noche, cumpliendo su guardia hasta ser relevado. Para ellos, no importa cuánto tarde su señor;  permanecen en sus puestos y se preparan, listos “para que, cuando llegue y llame, le abran  enseguida”. Jesús volverá una vez más y llamará a sus siervos, y por estar atentos durante la larga  espera, serán reconocidos por el Señor por estar siempre preparados. Así pues, su deber es estar  listos para el momento en que llegue el esposo. No hay lámparas que preparar en el último minuto;  no hay tareas descuidadas; todo está preparado para recibir con gozo y encontrarse con su Señor.  Ellos están siempre listos. Por eso… le abren enseguida. 
  5. LA VENIDA DE CRISTO DEMANDA ESTAR VIGILANDO 
  6. Vigilando en todas las vigilias (v. 38). Este versículo siempre ha llamado mi atención porque  Jesús no empieza hablando de la primera vigilia, que sería la más sencilla para mantenerse  despierto, al tratarse de las primeras horas de la noche. En cambio, menciona la segunda o la tercera  vigilia, que correspondería aproximadamente a las 3:00 horas, es decir, “la mitad de la noche”.  Hace 37 años prediqué un sermón en el funeral de mi hermano menor, basado precisamente en  este texto, titulado: “La necesidad de estar vigilando”. Mi propósito era transmitir a la iglesia la  importancia de permanecer despiertos en las horas más difíciles. En aquella ocasión destaqué la  palabra “infortunio”, sin sospechar que, esa misma noche, recibiría la noticia del fallecimiento de  mi hermano. No estaba preparado para ese acontecimiento, pues era mi hermano pequeño. Lo que  sucedió después es toda una historia que pone en valor la importancia de estar alerta en los  momentos más avanzados de la noche. En ese mensaje escribí: “La vigilancia se alcanza en las  horas más exigentes, en la segunda y la tercera vigilia”. Muchos no tendrían dificultades para  permanecer despiertos en la primera vigilia, pero hacerlo a las 3:00 horas es otro asunto. 
  7. La vigilancia es una bienaventuranza (v. 38b). La palabra “bienaventurado” aparece tres veces  en este pasaje (vv. 37, 38, 43), en relación con la vigilancia. ¿Por qué Jesús otorga este  reconocimiento a los siervos que no se durmieron esperando al esposo y al señor? Porque, al 

emplear el término “bienaventurado”, resalta la bendición especial que reciben quienes  permanecen listos, vigilantes y fieles durante la espera de su regreso. “Bienaventurado” significa  feliz, dichoso, privilegiado por Dios. En este contexto, Jesús subraya que quienes se mantienen  despiertos y preparados no solo cumplen con su deber, sino que serán recompensados con alegría  y comunión al recibir al Señor. La repetición de la palabra “bienaventurado” enfatiza la  importancia y el valor de la vigilancia constante y la fidelidad, mostrando que el mayor  reconocimiento y recompensa provienen directamente de Cristo para quienes perseveran en la  espera. Uno de los aspectos más alentadores de esta parábola es la promesa que Él hace a sus  siervos fieles. Además de llamarlos “bienaventurados”, los invita a su propia mesa para compartir  juntos, siendo el dueño quien sirve en esa ocasión (v. 37).  

  1. La vigilancia ante lo inesperado (vv. 39, 40). Estos versículos nos ofrecen la razón más  contundente sobre la importancia de la vigilancia ante lo inminente de la segunda venida de Cristo.  Observemos cómo el énfasis de la metáfora cambia, pasando de los siervos de una casa (vv. 36– 38) al padre de familia. ¿Cuál es el propósito de esta comparación? Que el padre de familia estaría  prevenido si supiera que va a venir un ladrón. El éxito de un ladrón al entrar en la casa ocurre solo  cuando el dueño está desprevenido. Si el dueño sabe a qué hora planea robar el ladrón, ¿qué haría?  ¡Se aseguraría de que alguien vigile la casa! Llamaría a la policía o permanecería alerta con algún  medio de defensa, vigilando y esperando. Así, Jesús utiliza la metáfora de estar despiertos,  vigilando y esperando su regreso. ¿Por qué? Porque “el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no  esperáis” v. 40. Aquellos que han puesto fecha a la venida de Cristo a lo largo de la historia no  han comprendido este texto. La palabra “vigilando” es fundamental, ya que nadie conoce el  momento en que Cristo volverá, ni siquiera Él mismo (Mateo 24:36). Jesús vendrá como “ladrón  en la noche”, por lo inesperado de su llegada, aunque no con otra intención, según Juan 10:10. 

III. LA VENIDA DE CRISTO DEMANDA ESTAR TRABAJANDO 

  1. Cuando su señor venga, le halle haciendo así (vv. 42, 43). Imaginad la escena: Jesús está  impartiendo una gran enseñanza y, de repente, Pedro levanta la mano y formula una pregunta que  quizá muchos de nosotros también haríamos al estudiar: “¿Esto va a entrar en el examen?”. En  esencia, eso es lo que Pedro pregunta en el versículo 41, como si dijera: “Señor, ¿esto es solo para  nosotros o para todos? ¿Tenemos que tomar nota?”. Llama la atención la pregunta de Pedro, pues  parece indicar que algunos entre los discípulos no estaban suficientemente preparados. Sin  embargo, el Señor no responde directamente a su pregunta, ya que sus enseñanzas son para todos.  La cuestión más relevante aquí es la que aparece en el versículo 42. Aquellos que actúan con  diligencia y vigilancia son como un “mayordomo fiel y prudente”. Estas tres palabras constituyen  todo un desafío para quienes aguardamos su venida. Hace 37 años, en un mensaje, escribí una nota  sobre este versículo: “Uno de los graves peligros de la vida cristiana es enredarnos tanto en los  asuntos cotidianos que descuidamos los asuntos del Padre celestial”. Debemos estar ocupados en  la obra del Señor para cuando Cristo regrese.  

Aplicación: Hay una bendición para quien está preparado, vela y vive para el Señor mientras  trabaja aguardando el regreso de Cristo. Sea cual sea el significado del versículo 44, transmite  claramente la idea de bendición y recompensa para la persona fiel cuando el Señor vuelva.  Manteneos vigilantes, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no esperáis, aunque algunos  se burlen, como en los días de Noé.

  1. Hacer cosas malas porque el señor tarda en venir (v. 45). Aquí se encuentra una advertencia  dirigida a los no cristianos, a las almas perdidas que no estarán listas para el regreso de Cristo. No  se trata de un siervo sabio, sino de un siervo malvado, que vive solo para sí mismo. El versículo  45 afirma que come, bebe y golpea a los demás; es una vida de egocentrismo y egoísmo. Esta es  la actitud de quien no es cristiano y dice: “No necesito entregar mi vida a Cristo hoy; ya tendré  tiempo para eso más adelante”. Piensa que dispone de tiempo suficiente para poner su vida en  orden antes de que Jesús regrese. Sin embargo, como el “rico insensato”, que pensaba que tenía  toda la vida por delante, la muerte le sorprendió. Esta es la realidad para el siervo infiel y negligente  del versículo 46: muere perdido, pues ya estaba advertido de que el Hijo del Hombre vendrá a la  hora que no espera. Pero observe la otra parte de la parábola, según el versículo 47. Así, Jesús  advierte también a los creyentes: no solo a los no cristianos, sino también al cristiano que no está  preparado para el regreso de Cristo. Este es un texto de advertencia. La vida cristiana no puede  vivirse de manera descuidada. Estemos listos, vigilando y trabajando para recibir así al Señor. 

Aplicación: Que el Señor nos encuentre trabajando y oigamos de Él: “Bien, buen siervo y fiel;  sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor(Mateo 25:23) 

CONCLUSIÓN: El versículo 48 constituye la aplicación de todo este pasaje. En él se enseña que  Dios nos hace responsables de la luz que hemos recibido. Cuanta mayor luz espiritual recibimos,  mayor debería ser nuestra obediencia a ella. Somos responsables ante Dios por lo que hemos leído,  aprendido y escuchado en su Palabra. La idea central es que aquellos que han recibido más, tienen  una mayor responsabilidad de utilizar esos recursos para el bien de los demás y para honrar a Dios.  Como creyentes, debemos emplear los recursos y las bendiciones que Dios nos ha dado de manera  sabia y responsable; esto incluye los dones y talentos. Un día se nos pedirá cuentas sobre cómo  hemos utilizado esos recursos, y ese día será en la segunda venida de Cristo. No en vano Pedro  nos dejó la visión más completa sobre este acontecimiento (2 Pedro 3:8-14).

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Comparte

Facebook
WhatsApp

Más artículos