Tengo sed # 121

Tengo sed

“Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed.  Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca.  Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.” (Juan 19:28-30).

El propósito final de este texto es mostrar el cumplimiento de la misión redentora de Jesucristo en la cruz. Con estas tres palabras pronunciadas desde aquel extraño “púlpito” observamos el cumplimiento de los Salmos proféticos y la confirmación de su verdadera humanidad. De esta manera Juan presenta la cruz como el momento culminante de la obra salvadora.

 “Tengo sed”.  Jesús habló otra vez desde la cruz para cumplir las Escrituras (Salmos 69:21; 22:15). La sed insaciable era una de las agonías que hacían parte del sufrimiento de la crucifixión. He aquí una revelación viva y activa de la conciencia de Jesús sobre el cumplimiento de su misión. La sed del cuerpo y de su alma se constituyó en la cumbre de su sufrimiento. Considere que Jesús tenía horas sin comer ni beber, y si a esto se le añade el dolor físico de los clavos y el sol inclemente del momento, la sed del Salvador debió ser sin precedente.

C. Ryle dice: “Sin duda, no sería una exageración decir que, de las siete famosas frases de nuestro Señor en la Cruz, esta, de la que solo Juan dejó constancia, es la más extraordinaria de todas” (Meditaciones Sobre Los Evangelios: Juan, ed. Elena Flores Sanz, trans. David Cánovas Williams, vol. 3 (Moral de Calatrava, España: Editorial Peregrino, 2004–2005), 373.

 “Y estaba allí una vasija llena de vinagre”. La presencia de la vasija de vinagre es significativa por ser utilizada por los soldados romanos. El vinagre simboliza la amargura y el sufrimiento de Jesús. Esta acción cumple con la profecía del Salmo 69:21. Demuestra que incluso en los pequeños detalles, las Escrituras se cumplieron. Pero, sobre todo, refleja la hostilidad y la indiferencia de quienes estaban alrededor. Tomar el vinagre era prolongar más los terribles dolores.

 “… y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca”. El uso del hisopo tiene connotaciones simbólicas, ya que era usado en rituales de purificación judíos. Al acercar el vinagre a la boca de Jesús, se muestra una acción de los presentes, no de compasión, sino de cumplimiento del plan redentor. Esto conecta el sacrificio de Jesús con el rito pascual. Resalta la relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. De esta manera, Jesús murió como un cordero.

 “Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es.” Esta frase representa la culminación de la obra redentora de Cristo. “Consumado es” indica que todo lo necesario para la salvación ha sido realizado. Jesús declara que su misión está completa y que ha obedecido plenamente la voluntad de Dios. Es una expresión de victoria, no de derrota. Marca el cierre del sacrificio y el inicio de una nueva era de reconciliación.

Alberto T. Platt habla de estos últimos momentos así: “La muerte singular de Cristo fue voluntaria y a propósito (10:13). ¿Qué era lo que se había “consumado?” Cristo había cumplido la obra de redención del hombre (17:4). Se había logrado la reconciliación, y Dios estaba satisfecho con el sacrificio perfecto de su Hijo” (Estudios Bı́blicos ELA: Para Que Creáis (Juan) (Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C., 1995), 141.

 “Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu”.  Jesús entrega voluntariamente su vida, demostrando que nadie se la quita. Inclinar la cabeza simboliza humildad y sumisión al Padre. “Entregó el espíritu” señala el final de su existencia terrenal. Su muerte es el acto definitivo de amor y obediencia. Así, se sella el pacto de salvación para la humanidad. ¡Bendito sea Jesús!

Con la muerte de Cristo quedó sellada nuestra esperanza de la salvación y la vida eterna. Al decir “Consumado es”, se nos aseguró que la obra de salvación está completa. Por eso el creyente puede vivir con paz y confianza en medio de las pruebas. La obra perfecta hecha por Jesús en la cruz nunca necesitará repetirse. Nuestra seguridad de la salvación es ahora y para siempre.

¿Qué significa para nuestra fe cristiana la penúltima palabra de Jesús en la cruz “Consumado es?”

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