Porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús # 123

 “Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús. También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras.  Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos.  Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno.  Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.” (Juan 19:38-42).

 

La presencia de José de Arimatea y Nicodemo, discípulos de Jesús, fueron los que el Padre tenía preparado para intervenir en la sepultara de su Hijo.  La preparación del cuerpo y el uso de especias reflejan una nobleza especial, digna de un rey, pese a la muerte humillante. La sábana limpia y blanca con la que se envolvió su cuerpo, así como el sepulcro nuevo, simbolizan la esperanza de la resurrección. Con esto se iniciaba la glorificación de Jesús después de la muerte.

 

“José de Arimatea…rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús” José de Arimatea era seguidor de Jesús, pero mantenía su fe en secreto por temor a las represalias de los líderes judíos. A pesar del miedo, toma valor y pide a Pilato el cuerpo de Jesús tras su crucifixión. Este acto muestra un cambio en José, pasando del temor a la acción valiente. Su petición es un gesto de respeto y devoción hacia Jesús. Demuestra que, incluso en la adversidad, la fe puede llevar a acciones significativas. Los discípulos de Jesús actúan en cualquier situación.

Dice Gary P. Baumler: “José no había estado de acuerdo con la sentencia de muerte que el consejo judío había decretado para Jesús (Lucas 23:51); tal vez ni siquiera había estado presente en el juicio. Sin embargo, hasta ahora, le había faltado el valor para identificarse como discípulo de Jesús. Por lo visto, él y Nicodemo (3:1; 7:50) compartían esta fe secreta en Jesús, pero temían las represalias si los demás se enteraban de esto” (Juan, ed. John Braun, Armin J. Panning, and Curtis A. Jahn, La Biblia Popular (Milwaukee, WI: Editorial Northwestern, 1999), 274.

 

“Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús.” José de Arimatea recibe el permiso y actúa para hacerse cargo del cuerpo de Jesús. Esto implica un acto público de identificación con Jesús, arriesgando su posición y reputación. La acción de llevarse el cuerpo era un deber reservado a familiares o personas muy cercanas. José demuestra su amor y compromiso al encargarse personalmente del cuerpo. Fue necesario un hombre como él para entrar ante aquella autoridad, pedir el cuerpo de Jesús, e iniciar el proceso de sepultura según la tradición judía.

 

“También Nicodemo… vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes…”  La muerte de Cristo hizo que Nicodemo, el que había venido en secreto una noche para ver a Jesús, ahora lo hace abiertamente. Este fue el hombre para aquel momento, pues vino trayendo una gran cantidad de mirra y áloes, elementos costosos usados en la sepultura. Su generosidad indica profundo respeto y reconocimiento de la importancia de Jesús. Ambos, Nicodemo y José, demuestran públicamente su fe en un momento crítico. Estos fueron los hombres usados para el entierro.

 

“Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos…” Siguiendo la tradición judía, preparan el cuerpo de Jesús para su entierro. El uso de lienzos y especias era señal de respeto y dignidad hacia el difunto. Esta preparación muestra que, a pesar de la crucifixión, Jesús recibe un trato honorable. Los actos de José y Nicodemo reflejan devoción y cumplimiento de la ley judía. Así, se destaca la humanidad y el valor de Jesús incluso después de su muerte.

Sobre esto, Alberto T. Platt, dice: “No nos toca criticar a estos hermanos por su fe oculta durante varios años. En ese momento en que los discípulos estaban bajo la presión que los hizo correr para esconderse, estos dos, con un valor admirable, se hicieron cargo de la sepultura de su amado Cristo. Sus nombres han de brillar en el libro del Cordero” (Estudios Bı́blicos ELA: Para Que Creáis (Juan) (Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C., 1995), 142.

 

“… y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno” El cuerpo de Jesús es llevado a un huerto cercano a la crucifixión. El sepulcro era nuevo, lo que significa que nadie había sido enterrado allí antes. Este detalle resalta la pureza y la singularidad del entierro de Jesús. Un sepulcro nuevo era considerado digno y especial. El hecho de que estuviera en un huerto también recuerda la imagen de vida y esperanza. Desde ahora, todo es nuevo, y en esto la intervención del Padre es muy cercana, porque Jesús emprenderá el camino a la glorificación.

 

Allí, pues… y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.” Por la cercanía de la Pascua, era necesario enterrar a Jesús rápidamente antes del inicio del día festivo. El sepulcro cercano facilitaba cumplir con las leyes judías sobre la sepultura y la pureza ritual. Así, se asegura que Jesús reciba un entierro adecuado y respetuoso. La elección del lugar no fue casual, sino providencial y significativa. Este acto marca el inicio del cumplimiento de las profecías, pues el momento más glorioso estaba por su suceder: la resurrección de nuestro amado Cristo.

 

Este pasaje nos enseña que la fe, aunque en ocasiones sea silenciosa, puede manifestarse con valentía y decisión en los momentos cruciales. Nos invita a actuar con respeto y devoción hacia Jesús, incluso cuando otros callan o se esconden. La entrega de José de Arimatea y Nicodemo nos anima a dar pasos de fe en circunstancias difíciles. Así somos llamados a honrar a Cristo en nuestra vida cotidiana, mostrando amor y compromiso aún en las pruebas más difíciles.

¿Qué nos revelan las acciones de José de Arimatea y Nicodemo acerca de una fe valiente que se manifiesta en obediencia y amor a Jesús, aun cuando hacerlo implica riesgo personal en los momentos más difíciles?

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Comparte

Facebook
WhatsApp

Más artículos