Serie: Certidumbre en tiempos de Incertidumbre
Libro de Lucas
NO TEMAS, MANADA PEQUEÑA
(Lucas 12:22-34)
Una de las maneras de identificar el punto principal de un pasaje es observar la frecuencia con la que se repite una palabra o tema. En este pasaje, la palabra “preocupación” es la más recurrente. Fíjese en el versículo 22: “Por eso os digo: No os afanéis”. Observe también la referencia a la “preocupación” en el versículo 25: “¿Quién de vosotros, por mucho que se afane, puede añadir un codo a su estatura?”. En el versículo 26 aparece la palabra “ansiosos”: “¿Por qué estáis ansiosos?”. De nuevo, en el versículo 29: “No os preocupéis por lo que habéis de comer o beber, ni estéis en ansiosa inquietud”. Finalmente, en el versículo 32, se utiliza la palabra “temor”. Jesús quiere ayudarnos a lidiar cuando nos sentimos preocupados, ansiosos y temerosos. Primero dice: “No os afanéis…”, y luego añade: “No temáis…”. Sin embargo, la preocupación casi siempre ignora las promesas de Dios de cuidarnos, proveernos el pan de cada día y ser nuestro protector y escudo en esta vida. Entonces, si las preocupaciones son necesidades reales y Dios mismo sabe que las necesitamos y ha prometido proveerlas, ¿por qué preocuparse? Aquí es donde entra el mandamiento de Jesús de no temer, “manada pequeña”. Esta prohibición de Jesús no es como las de los diez mandamientos (“No robarás, no matarás, no cometerás adulterio”), sino que, al decir “no temas, no tengas miedo”, nos invita a confiar, sabiendo que Él entiende nuestra condición humana. Sabe que todos, en nuestra naturaleza caída, vivimos la vida al borde de la ansiedad. Hebreos 4:15 es uno de los textos más importantes acerca de Jesús, pues nos enseña que Él se compadece de nuestras debilidades. Esta verdad nos llena de esperanza ante nuestra condición y nuestras preocupaciones. ¿Por qué, entonces, Jesús presenta el mandamiento de no afanarnos?
- PORQUE LA VIDA ES MÁS QUE EL CUERPO
Como se ha dicho anteriormente, la verdadera vida no consiste en acumular tesoros para nosotros mismos, sino en ser ricos para con Dios. Cuando Jesús afirma: “la vida es más que la comida, y el cuerpo más que el vestido” (v. 23), nos está enseñando que nuestras preocupaciones acerca de la comida y la ropa no deberían dominar nuestros pensamientos. Por supuesto, necesitamos alimentarnos y vestirnos, pero Jesús nos invita a mirar más allá de lo inmediato y material, recordándonos que la vida tiene un valor y un propósito mucho mayores que simplemente satisfacer nuestras necesidades físicas. El mismo Jesús declaró: “No solo de pan vivirá el hombre…” (Mateo 4:4). En el contexto del afán y la preocupación, esta frase subraya que Dios conoce nuestras necesidades y ha prometido proveer para ellas, por lo que nuestra confianza debe estar puesta en Él y no en nuestras propias fuerzas o recursos. Así, Jesús nos anima a poner nuestra fe y nuestra relación con Dios por encima de las inquietudes materiales, sabiendo que el Padre cuida de lo esencial para nuestra vida. ¿Sabíais que la caída de la humanidad comenzó porque Eva se preocupó por la comida y terminó con Adán preocupado por la ropa, siendo después expulsados de su hogar? Desde el principio, la comida y la ropa han sido las preocupaciones del ser humano.
- PORQUE EL HOMBRE VALE MÁS QUE LAS AVES
Los versículos 24 y 27 nos presentan una de las verdades más hermosas de este pasaje, bajo el imperativo de “considerad”. ¿Y qué es lo que hay que considerar? Que el hombre vale más que los cuervos y los lirios del campo. ¿Habéis oído el dicho “comes como un pájaro”? Eso significa que los pájaros comen constantemente; prácticamente es lo único que hacen. El mundo entero es para ellos como un gran bufé abierto las 24 horas del día. Los cuervos se iban a dar un festín con la cosecha que el rico insensato no disfrutó por su avaricia. El Señor dice que los cuervos no se preocupan por preparar la tierra y sembrarla, simplemente se levantan y comienzan a buscar la comida porque saben que su Creador les alimenta. Lo mismo ocurre con los lirios: ellos no se preocupan por qué ropa se van a poner; Dios se encarga de ellos, y lo hace muy bien. ¿Habéis visto la belleza de las flores? Él las diseña y las adorna con esmero, aunque un día estén aquí y al siguiente desaparezcan. Llegan a ser más espléndidas que el mejor atuendo de Salomón, y al día siguiente se marchitan y son quemadas. El caso es que ni los pájaros ni los lirios se preocupan por su comida o su vestido. George Müller dijo: “El comienzo de la ansiedad es el final de la fe, y el comienzo de la verdadera fe es el final de la ansiedad”. El mandato es: “no afanéis…”.
III. PORQUE NADIE AUMENTARÁ DE ESTATURA
Esta es la verdad contenida en la pregunta de Lucas 12:25. El sentido de la cuestión es que la preocupación y la ansiedad no pueden cambiar nuestra realidad física ni añadir un solo año a nuestra vida. Por el contrario, la ansiedad nos empequeñece y disminuye nuestra calidad de vida. Hay personas que experimentan un envejecimiento prematuro debido a la preocupación. Ciertamente, algunos crecen, pero lo hacen “a los lados”. Con esta pregunta, Jesús enfatiza que la preocupación excesiva no puede lograr nada concreto en términos de cambiar nuestra situación actual. Sin embargo, la pregunta de Jesús nos invita a reflexionar sobre la confianza en Dios y su providencia. En vez de preocuparnos ansiosamente por el futuro, se nos anima a confiar en la sabiduría y el cuidado de Dios hacia nosotros. Además, esta enseñanza de Jesús nos anima a reducir la ansiedad y la preocupación por cosas que escapan a nuestro control. Es, en definitiva, poner nuestra confianza en que Dios proveerá para nuestras necesidades y nos guiará en los momentos de incertidumbre. La verdad del Salmo 23 a veces se convierte en un simple eslogan: “Jehová es mi pastor, nada me faltará”, pero cuando las preocupaciones arrecian, parece que cambiamos de “pastor” y sentimos que todo nos falta. Para Jesús, las personas dominadas por la preocupación son hombres de “poca fe”. Esto significa que la fe auténtica disipa la ansiedad.
- PORQUE ASÍ ES CÓMO ACTÚA LA GENTE SIN DIOS
Según el v. 30, Jesús sabía perfectamente dónde reside la preocupación y quiénes son sus principales víctimas. Esto nos indica que la preocupación no debería formar parte de la vida de un creyente. Aquí hay un llamado a una confianza inquebrantable en Dios: cree en Dios, vive para Dios. Jesús afirma que cuando vivimos preocupados por esto o aquello, o tenemos una mente ansiosa, estamos actuando como los incrédulos. Ese es el significado del versículo 30: “Porque todas estas cosas buscan las naciones del mundo”. Es una forma general de referirse a quienes no creen en el Dios verdadero. Mateo, en su versión, dice: «Porque todas estas cosas buscan los gentiles» (Mateo 6:32). Los gentiles representan a los incrédulos, las personas que no siguen al Dios Verdadero. Así, Jesús nos advierte que, cuando nos dejamos dominar por la preocupación,
vivimos como si no conociéramos a Dios. La raíz fundamental de la ansiedad es la falta de confianza en Dios: no te preocuparás si confías en Él. La cura para la ansiedad es la fe en Dios. Cristo nos exhorta a recordar que el cristiano debería avergonzarse de preocuparse como los paganos. Las personas del mundo están sumidas en una profunda ignorancia y desconocen completamente la verdadera naturaleza de Dios. Pero aquel que puede llamar a Dios su Padre y a Cristo su Salvador, debe situarse por encima de estas ansiedades y preocupaciones.
- PORQUE DIOS CONOCE CADA NECESIDAD EN TU VIDA
Lucas nos recuerda esta seguridad en el versículo 30b. Esta sencilla declaración encierra una verdad profunda y liberadora, pero, sobre todo, reconfortante. No estamos solos en nuestras preocupaciones diarias, ni dependemos únicamente de nuestro esfuerzo para solventar las necesidades de la vida. Dios, nuestro Padre, conoce cada una de nuestras carencias, nuestros anhelos y nuestras angustias, incluso antes de que se las expresemos en oración. Vivimos en una sociedad donde la ansiedad por el futuro y la preocupación por el bienestar material parecen dominar nuestros pensamientos. Sin embargo, Jesús nos invita a confiar en un Dios que es cercano y atento, a quien llamamos “Padre”. Y si Él cuida de los lirios del campo y de las aves del cielo, ¿cómo no va a cuidar de nosotros, sus hijos amados? La fe consiste en descansar en esta realidad: que nuestra vida está en las manos de un Padre bueno que sabe exactamente lo que necesitamos y que desea nuestro bien. Esto nos ayuda en nuestras incertidumbres, recordándonos que Dios ya lo sabe todo acerca de nosotros y nuestras necesidades. Él no es indiferente ni está distante, sino que cuida de ti con amor de Padre. Por lo tanto, entrégale tus preocupaciones, busca primero su reino y confía en que Él proveerá. Esa confianza es la verdadera paz que supera toda ansiedad.
- PORQUE CONTAMOS CON UNA PROMESA MEJOR
El versículo 31 de Lucas 12 culmina lo expuesto hasta aquí sobre el tema de la ansiedad. Jesús conoce nuestras preocupaciones, pero también sabe que la manera de enfrentarlas es buscar primero el Reino de Dios. Existe un reino que domina en el mundo, y en ese reino reina la preocupación. Sin embargo, Jesús nos enseña que debemos buscar primero el Reino de Dios; al hacerlo, llenamos nuestro corazón con su presencia, y entonces, las preocupaciones por la comida y el vestido quedan relegadas. Al mencionar esto, Jesús no nos está indicando que ignoremos nuestra realidad, sino que miremos más allá de lo material y pongamos el centro de nuestra vida en el Reino de Dios: en su justicia, su amor y su propósito. Cuando buscamos primero su reino, confiamos en que todo lo demás será añadido en el tiempo perfecto de nuestro Padre celestial. La ansiedad no tiene poder para cambiar nuestro destino ni para traer paz a nuestra alma. Así que, ante cualquier inquietud, recuerda este principio: pon a Dios en primer lugar y deja que su fidelidad se manifieste en cada área de tu vida. Que el único reino que habite en tu corazón sea “el Reino de Dios”, y cuando esto suceda, el reino de la ansiedad desaparecerá de tu vida.
CONCLUSIÓN: Jesús ha dicho a sus discípulos: “No temáis, manada pequeña” (v. 32). Estas son palabras fortalecedoras y llenas de profunda esperanza ante el tema de las preocupaciones tratado aquí. Los discípulos de Jesús no siempre han sido numerosos, pero a ellos, desde el principio, les ha asegurado su amor, cuidado y provisión. Además, les dice que vendan lo poco que tienen y lo den a los pobres. Y, aunque esto pueda parecer irónico, los anima a hacer tesoros en los cielos, el lugar seguro y eterno. Así pues, la preocupación se disipa si decidimos depositar nuestros “tesoros” en el banco de los cielos, “porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.
