¿De Galilea ha de venir el Cristo?  

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 “Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: Verdaderamente este es el profeta.  Otros decían: Este es el Cristo. Pero algunos decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo?  ¿No dice la Escritura que del linaje de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, ha de venir el Cristo?  Hubo entonces disensión entre la gente a causa de él. Y algunos de ellos querían prenderle; pero ninguno le echó mano” (Juan 7:40-44).

De acuerdo con este texto, algunos reconocían a Cristo como el profeta, mientras que otros dudaban de Él debido a su origen galileo, cuestionando así la validez de las profecías sobre el Mesías naciendo en ese lugar. El pasaje resalta la división provocada por su figura y cómo, a pesar del deseo de algunos de arrestarlo, nadie se atrevió a ponerle las manos encima. Esto confirma que el momento de la muerte de Cristo fue exactamente cuando el Padre lo dispuso.

“Verdaderamente este es el Profeta”. Con esta declaración, algunos de la multitud reconocen en Cristo una autoridad y sabiduría especiales, diferentes a las de otros líderes. Es una confesión de fe, aunque posiblemente incompleta, ya que no todos lo identifican como el Mesías. La expectativa mesiánica era intensa en ese contexto; muchos aguardaban la llegada de un profeta que trajera salvación a Israel, y ahora parece que están ante su presencia.

“Otros decían: Este es el Cristo”. Esto parece indicar que, a pesar del escepticismo y los prejuicios de algunos, hay quienes, al escuchar sus palabras, sienten la convicción de que Jesús cumple las profecías. Es el testimonio de la fe que Jesús despierta en parte del pueblo, frente a la incredulidad de la mayoría. Por tanto, el texto muestra cómo la revelación de Jesús provocaba tanta aceptación como controversia entre quienes le escuchan.

 “¿De Galilea ha de venir el Cristo?” Esta pregunta arroja dudas sobre la legitimidad de Jesús como Mesías debido a su origen geográfico. Galilea era una región despreciada por algunos judíos y considerada insignificante para el cumplimiento de la profecía. En la pregunta se percibe escepticismo y desconocimiento acerca de los detalles del nacimiento de Jesús. Todo esto parece evidenciar no solo confusión, sino también división en torno al Mesías esperado.

John F. Walvoord and Roy B. Zuck, comentan: “De acuerdo con los profetas Samuel e Isaías (2 S. 7:16; Is. 11:1), el Mesías había de nacer de una familia de la dinastía davídica. Miqueas predijo que iba a nacer en Belén, de donde era David (Mi. 5:2). Jesús proviene de una familia davídica (Mt. 1:1–17; Lc. 3:23–38; Ro. 1:3) y nació en Belén (Mt. 2:1–6). No obstante, en su ignorancia, la multitud pasó por alto estos hechos” (El Conocimiento Bíblico, Un Comentario Expositivo: Nuevo Testamento, Tomo 2: San Juan, Hechos, Romanos (Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C., 1996), 59.

 “¿No dice la Escritura que del linaje de David… ha de venir el Cristo?” En efecto, las profecías bíblicas acerca del Mesías establecen que debía ser descendiente de David y nacer en Belén (Isaías 11:1; Miqueas 5:2). Pero la pregunta expresa un rechazo abierto a Jesús como el Cristo, bajo la creencia de que no cumple esos requisitos. Sin embargo, esto demuestra cómo la falta de conocimiento sobre los hechos reales puede llevar a una interpretación equivocada.

 “Hubo entonces disensión entre la gente a causa de él”. Esto ocurrió en aquel tiempo y sigue ocurriendo hoy. La presencia y enseñanza de Jesús provocan división entre las personas, ya que la humanidad incrédula tiende a dudar mientras que otros se oponen abiertamente. Así, Jesucristo genera un impacto profundo y polarizador, dejando claro que nadie permanece indiferente ante Él: o crees en Él, le amas y le sigues, o le rechazas abiertamente.

 “Y algunos de ellos querían prenderle; pero ninguno le echó mano”. Este detalle resulta muy significativo. A pesar de la hostilidad de algunos, nadie se atrevió a arrestar a Jesús en ese momento. Esto indica que su hora aún no había llegado, y que estaba protegido por la voluntad divina. Además, refleja cierto respeto en la multitud y evidencia que el plan de Dios se cumple en su tiempo perfecto, resaltando así la soberanía de Dios sobre los acontecimientos.

Este pasaje nos enseña que la fe a menudo se enfrenta a la duda y la división, pero la verdadera convicción surge del conocimiento profundo. También nos muestra cómo el propósito de Dios se cumple en su tiempo perfecto, sin que nada ni nadie pueda impedirlo. Además, nos anima a examinar sinceramente quién es Jesús para nosotros y a no dejar que las opiniones ajenas determinen nuestra decisión. Nuestra afirmación debe ser: “Este es el Cristo”.

¿Qué factores, según este pasaje, llevaron a que algunos reconocieran a Jesús como el Mesías mientras que otros lo rechazaron?

 

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